jueves, 18 de noviembre de 2010

DE ELLIOT NESS A JACK BAUER

No está Felipe Calderón Hinojosa, como el General de Gabriel García Márquez, perdido en su laberinto sino, civil al fin disfrazado de comandante y empeñado en librar una guerra, a su manera y sin perspectivas de victoria, sitiado en su bunker.

Lástima que las consecuencias de este asedio que se adivina será muy prolongado –de 20 años de guerra habla el zar antidroga norteamericano-, para desgracia del país, no las sufra el mismo Calderón, que protegido y rodeado de “todos los juguetes”, ni siquiera visita con oportunidad y constancia las zonas en conflicto sino muchos millones de mexicanos.

Mexicanos que viven en la zozobra y se saben amenazados tanto por criminales desalmados y sanguinarios que operan impunemente como por las fuerzas federales, que, sin la preparación adecuada, desplegados masivamente y sin disciplina de fuego, primero disparan y luego averiguan.

Adicto como es a la propaganda; esclavo de su “imagen pública” ha transitado Calderón con gran velocidad de la comparación con una figura de la lucha antimafia en Chicago de los años veinte, el mítico Elliot Ness a la identificación, subliminal si se quiere pero cuidadosamente buscada, con el execrable héroe de acción, de la serie norteamericana “24”, Jack Bauer.

Es este personaje de ficción un apologista de la tortura, el señor por excelencia de los “daños colaterales”.

Ícono de la derecha norteamericana instrumento ideológico de la cruzada fundamentalista de George W. Bush, el mismo que rebautizó a Calderón como Elliot Ness, Jack Bauer es conocido por sus aventuras en contra de terroristas en las que, en defensa del mundo libre, se salta todas las trancas de la legalidad.

Antes de que se conocieran las atrocidades de Abu Graib y Guantánamo, practicando, justificando en pantalla la tortura, estaba Jack Bauer y estaba ahí también alimentando la xenofobia y la idea de que terroristas y capos mexicanos constituyen la mayor amenaza contra la seguridad interna de los Estados Unidos.

Si no estuviera el país atravesando por una situación tan crítica, si no se hubieran sumado en apenas dos años 30 mil muertos, si la inseguridad, la zozobra y el miedo no campearan como campean en amplias zonas del territorio nacional, el hecho de que Calderón se hubiera atrevido a compararse con Bauer y a homologar los adelantos tecnológicos y las instalaciones desde las que despacha su centro de mando con los de su serie de TV hubiera sido sólo una gracejada inoportuna y de muy mal gusto.

Estando las cosas como están resulta, por decir lo menos, indignante, ofensivo y sintomático que quien, “haiga sido como haiga sido”, está sentado en la silla presidencial se tome esas libertades y lo haga, además, en una entrevista con la TV norteamericana.

Seguramente los asesores de Calderón consideraron adecuada para su estrategia de “imagen pública” el uso de la serie de TV. Creyeron que jugar así, a la identificación con el héroe, reportaría beneficios a su jefe y a su proyecto político.

No sólo se equivocaron sino que dieron además indicios claros del verdadero talante de su jefe; de las afinidades electivas que lo caracterizan, de la compatibilidad ideológica y doctrinaria con ese héroe de ficción que resume los ideales de los halcones del Pentágono.

Apenas unos días después de que Calderón dijera que opera en su bunker con “todos los juguetes”, como en “24”, volvieron los norteamericanos a descalificar su estrategia. El fantasma de Bauer ronda Washington y no ciertamente por Los Pinos.

No sólo es correlato del fracaso de la diplomacia mexicana el que se hable una y otra vez de “estado fallido” y “narco insurgencia”. Los halcones del Pentágono y las agencias de seguridad se han formado una idea muy precisa de las muy magras perspectivas de la estrategia de Felipe Calderón contra el crimen organizado y se preparan para actuar en consecuencia.

Y no se trata de que, concientes del riesgo, vayan a tomar medidas efectivas contra el consumo ante el cual Washington continúa su política de tolerancia, ni tampoco de que se avance en la persecución y captura de capos norteamericanos, ni menos de que se vaya a trabajar seriamente en el control de los dólares y las armas que alimentan la guerra en México.

A esos émulos de Jack Bauer que, en el norte abundan, les conviene la fragilidad extrema del Estado mexicano. Alientan por eso la dependencia extrema sin tomar medidas efectivas contra el tráfico de estupefacientes; esgrimiendo, de tanto en tanto, o amenazas o elogios según venga al caso.

Necesitan vital e históricamente los norteamericanos, como lo dice Carlos Fuentes, a Moby Dick y les sirve que ese enemigo mítico, omnipresente este cada vez más cerca de su territorio y más si la guerra, quedándose sólo en amenaza, no los alcanza y los muertos los ponemos nosotros.

Triste que quien nos gobierne se mire en el espejo de tan lamentable figura. Impensable en un Comandante, en una situación tan critica, permitirse un error de esta naturaleza. Ni es este el único camino, insisto, ni es Calderón el hombre adecuado para dirigir un combate en el que está en juego el destino de la Nación.



www.twitter.com/epigmenioibarra

4 comentarios:

Raymundo dijo...

Perdón señor Ibarra; lo único que logro captar de su columna y comentario, es un afán de contradecir por contradecir. No logro encontrar más que descalificaciones al más puro estilo de la "izquierda mesiánica" y sin una sola mención a alguna alternativa de solución. Hasta antes de Calderón, "nuestros" gobernantes anteriores (incluídos Fox, Zedillo, Salinas y demás) dejaron de hacer lo que, por obligación, les correspondía. Y, por consiguiente, fueron dejando crecer esa gran bola de nieve en que se convirtieron los cárteles de la droga y los grupos llamados "del crimen organizado", cómodamente sentados en la silla presidencial y sin querer arriesgar "su imagen" ante la historia. Lo que es peor, solamente pensaron en términos de "votos que se pudieran perder" y nunca asumieron el costo político que conllevan estas acciones. Por el contrario, fueron pactando con diferentes grupos a fin de mantener una "paz y tranquilidad" aparentes. Con todos los errores que haya cometido el gobierno actual, me parece que se ha armado de "güevos" y no ha visto tanto el "costo político" o el "juicio histórico" y ha emprendido una lucha -todo lo desigual y mal planeada que quiera- que, al menos, es un inicio que deberán continuar los gobernantes siguientes, si es que no queremos perder a nuestro país en el fango de la delincuencia y la violencia y, con ello, convalidar su gobierno (qué mejor manera de hacerlo que trabajando y dando resultados). Me parece que usted debería utilizar su columna para señalarnos a todos los mexicanos (al mismo tiempo que enseñarnos) LAS ALTERNATIVAS DE SOLUCIÓN con las cuales lograríamos un país libre de violencia pero VERDADERO, no sólo el simulado que presentamos cuando nos visitan los extranjeros. Acuérdese que la crítica, para que sea real y positiva, debe reunir 3 requisitos: 1, señalar el posible error; 2, señalar el probable origen del error; y 3, el más importante, señalar LA O LAS POSIBLES ALTERNATIVAS DE SOLUCIÓN. Solamente cuando la crítica reúne estos 3 requisitos se puede considerar positiva.
Así es que a emitir críticas completas y útiles para el futuro de nuestro país y no solo a descalificar por sistema, ¿estamos?
Éste fue mi copmentario a su artículo del 29/10/10 que, por cierto, seguramente no lo leyó; por esa razón se lo transcribo. A continuación, mi comentario a su artículo del día de hoy.

Raymundo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Raymundo dijo...

¡Ay, Epigmenio! No sé cuál sea tu edad pero, sea la que sea -y con mayor razón- si eres de la tercera edad, ya no aprendiste. En un artículo tuyo anterior ("A propósito del "único camino" de fecha 29/oct./10) escribí un comentario acerca de que, en lugar de destruir, debemos construir con VERDADERAS CRÍTICAS y hago referencia a las 3 condiciones que debe integrar una VERDADERA CRÍTICA para ser constructiva y valedera. Veo con gran decepción que NO LO LEÍSTE; o si lo hiciste, NO APRENDISTE o NO quisiste aprender. La definición de la crítica la aprendí con los grupos marxistas de Chiapas, cuando fuí a hacer mi servicio social. A mí SÍ me sirvió de aprendizaje y por eso lo pregono a cuantos quieran oírlo. Pero TÚ, "pobre y triste Epigmenio", ya no aprendes. Estás como los burros viejos: solo sigues el camino que te enseñó tu amo: el peje. En fin, ya no gasto tiempo, dinero y esfuerzo (como decía el comercial de la "sección amarilla") en tratar de esclarecer tu inteligencia; porque la tienes -y muy brillante-, solo que no sabes utilizarla para contribuir a un México mejor; solo la usas para querer allanarle el camino a tu "legítimo" quien, hasta el momento, no le he escuchado algo verdaderamente valioso para nuestro país; es más, creí que leyendo tu columna aprendería algo, ya que tienes fama de ser un comentarista de renombre; pero, la verdad, no vale la pena leer tus comentarios que solo hablan de amargura, dolor y frustración por lo que "no pudo ser"; se ve claramente que de las operaciones aritméticas básicas -suma, resta, multiplicación y división- ¡sólo conoces la "división"! porque no sabes sumar ni -¡mucho menos!- multiplicar. Yo creo que sale Calderón y seguirás con tu obsesión; o quizás la cambies por el presidente en turno que, seguramente, no será tu amo, perdón, AMLO (me faltó una "L"). Que tengas un feliz "pejedía" y "HASTA NUNCA".

Q. Johnson dijo...

Siempre es bueno leer dos caras de la moneda por el mismo precio. Lo digo por su post y por el comentario que aquí le dejaron.

Y lo seguiré leyendo, porque usted no sólo habla de política, habla más, dice más con las imagenes que pone al alcance de aquellos que conocemos su trabajo, al final creo que esa es su propuesta.