jueves, 22 de enero de 2009

EL FANTASMA DEL PARAMILITARISMO

Tenía que llegar. Está ya, de hecho, instalado entre nosotros. Es un fantasma, parafraseando a Marx, que ronda México. Quizás muchas de las miles de muertes violentas que se han registrado a lo largo y ancho del territorio nacional, son, desde hace tiempo, resultado de su actuación en la oscuridad. No es aventurado pensar que muchos de esos decapitados, hoy atribuidos a enfrentamientos entre bandas del crimen organizado, son solamente sus primeros ensayos. La obligada prueba de sangre para sus sicarios. El proceso de aprendizaje y consolidación operativa. La validación, en el terreno de sus métodos. Hoy, con las manos manchadas de sangre, ha salido a la luz pública y reclama, ante la ineficiencia del gobierno y los órganos de seguridad y quizás con su complacencia incluso, una personalidad y un peso político propios; es, uno de los más terribles y frecuentes males de la historia latinoamericana: el paramilitarismo.

En Juárez, en Guerrero, en Michoacán –el reportaje de Diego Osorno publicado en MILENIO hace unos días da cuenta de esa realidad- comienzan a operar abiertamente escuadrones de la muerte, ejércitos privados que amparados por el hartazgo de amplios sectores de la población, con la coartada de la salvación nacional y liberados del peso de la ley, que, según ellos, amarra las manos y vuelve aun más ineficientes a las autoridades en el combate contra el crimen organizado, se preparan para terminar de imponer entre nosotros el imperio de la única ley que conocen: la de la selva.

Dicen en sus proclamas haber nacido para combatir a los narcos; terminarán, eso es casi seguro y basta para saberlo echarle un ojo a la historia de Colombia, metidos en el mismo negocio, mezclados con ellos, convertidos en una banda más que –con aspiraciones políticas y cierto grado de legitimación social- vende sus servicios al mejor postor. Convocan hoy a la población a denunciar narcotraficantes para ejecutarlos. ¿Quién acotará esa criminal convocatoria? ¿Quién seguirá proceso a los acusados? Terminarán asesinando a cualquiera y por cualquier motivo; los que denuncien serán, paradójicamente, los primeros en ponerse en la mira.

Muchos habrá, me temo, sobre todo en las zonas asoladas por el narco, que aun a pesar del peligro que representa combatir al crimen organizado cometiendo crímenes, dan, desesperados, su aval e incluso su apoyo económico y moral a estas organizaciones o por lo menos se hacen, ante ellas y sus acciones supuestamente justicieras, de la vista gorda. Caer en esa tentación es fácil. El miedo produce una combinación letal de impaciencia, intolerancia y ceguera. Los valores de la convivencia social ya de por sí erosionados por la acción de las bandas criminales tienden de pronto a desaparecer por completo y son sustituidos por el más primitivo instinto de sobrevivencia. Un instinto al que pesan demasiado las leyes y sus tiempos y procedimientos.

En estas circunstancias quien promete soluciones rápidas y radicales. Quien se vuelve, así sea a sangre y fuego, garante de esa sobrevivencia. Quien ofrece venganza se torna más atractivo, necesario y urgente que quien ofrece justicia, sobre todo en un país como el nuestro donde reinan la impunidad y la corrupción y donde un gobierno que carece de legitimidad trata de encabezar, dando tumbos, una guerra sin demasiadas perspectivas de solución cercana y favorable.

El recalcitrante conservadurismo que se respira en el país que va del atropello del laicismo perpetrado por Felipe de Jesús a las más insulsas intentonas represivas como la de Guanajuato, la promoción electorera e irresponsable de la pena de muerte emprendida por los verdes o por el gobernador Humberto Moreira, las voces que se alzan dando por perdida ya la guerra contra el narco y hablan de una eventual negociación con los capos, los jefes militares que se salen del marco institucional y se disponen a batirse sin cuartel con esos “hijos de la chingada”, la incertidumbre general provocada por la crisis y el desempleo galopante, la saña –expresión de un resentimiento social inédito y creciente- con la que secuestradores y delincuentes de toda laya tratan a sus víctimas, todo abona a la causa del paramilitarismo, todo contribuye a que le sea extendida patente de corso a los escuadrones de la muerte.

De esto hablaba en Bogotá con el General Miguel Maza Márquez. El hombre a quien Pablo Escobar intentó asesinar tantas veces –una de ellas con un autobús cargado con más de 500 kilos de dinamita que al estallar mató a más de 300 personas- me decía, hablando de México y su rosario diario de decapitados: “Ahí, me parece, por la cifra tan alta de bajas que están actuando ya paramilitares y si eso sucede –reflexionaba el militar-terminarán esos criminales, que por su propia naturaleza son más exitosos en el combate a sus iguales que las fuerzas del orden, sustituyendo al estado, ayuno de victorias y convirtiéndolo en su rehén”.

Han pasado apenas unos meses de esa conversación en Colombia. No escribí sobre eso entonces. Me negaba a convocar, así fuera de palabra, a un fantasma que, me temo, ya no necesitaba más conjuro que la realidad para aparecer.

9 comentarios:

El Agüelo dijo...

Yo no dejaría fuera de la lista de estas fuerzas paramilitares el que se haya encontrado gente cargando armas de uso exclusivo del ejercito con el "permiso" del "gobierno legítimo de México".

No creo que solo los ultras que olvidan que México es un estado laico sean un peligro, en medio de todo el oportunismo pólitico que usted describe.

Squirrel dijo...

Coincido con usted en casi todo, excepto en " un gobierno que carece de legitimidad" tenemos un presidente y ese es Felipe Calderon, parte del problema es y seguira siendo que por intereses de grupo se opongan a las reformas de gobierno, encontrar defectos siempre sera mas sencillo que proponer soluciones realistas.
Deseo de todo corazon que la violencia alcance pronto a la clase politica, asi entenderan la zozobra en que viven los mexicanos que no tienen acceso al mexico de fantasia en el que parecen vivir nuestros politicos

BCASARINZ dijo...

EPIGMENIO:

la izquierda TUVO SU OPORTUNIDAD DE JUGAR A LA DEMOCRACIA en el 2006

, desgraciadamente el llamado: iAMLOoser se llenó de SOBERBIA (EMBELEZANDO A LOS intelectuales de tercera como tú y que viven de las tragedias del 68 y no pueden superar sus limitaciones), cuando vio que perdia irremediablemente, hizo su berrinche y atacó a la democracia, a la legalidad y al estado de derecho , convertiendose en un claro delincuente

ACEPTA LA REALIDAD DE UNA VEZ Y QUITATE LA VENDA DE LOS OJOS:

¡¡TANTO AMLO COMO LA IZQUIERDA, YA ESTAN MUERTOS!!

POR FAVOR YA NO VIVAS DE RENCORES!!

SALUDOS:

BERNARDO CASARIN

P.D.
es una verguenza el tener que soportar a intelectuales como Monsivais, y tu en los medios de comunicacion! Y QUE QUEDE BIEN CLARO , NOSOTROS-EL PUEBLO DE MEXICO - YA ABRIMOS LOS OJOS Y

¡¡JAMAS VAMOS A PERMITIR QUE LA IZQUIERDA LLEGUE AL PODER EN MEXICO!!

BCASARINZ dijo...

y para el tal squirrel:

si estas bien pendejo calderon es tu presidente asi es que abrete!!

viva la derecha, que vive generando progreso en este gran pais mancillado por los rojos amargados y enfermos como ustedes!! viva calderon y viva el pan !!!

Pumita dijo...

Sr. Ibarra:

Interesante su editorial. Lamentablemente los tres comentarios de sus lectores dejan mucho que desear.

El primero haciendo mofa de un hecho que no tiene nada que ver con paramilitarismo.

El segundo comentario es de una ignorancia supina, desear que la violencia alcance a la clase política es llamar a una revolución armada. Y esta persona se asume de derecha.

El tercer cometario es propio de un franquista español, de los conservadores más rancios y por supuesto antidemocráticos, que llama a olvidar el pasado. Me da pena esta gente. Y no, la izquierda no está muerta, lo que en realidad murió es el sistema económico mundial que algunos llaman neoliberlismo, pero este señor cegado por su intolerancia no se ha dado cuenta de eso.

Saludos.

Ancestro dijo...

Pumita:
Que pena que te parezca que hago mofa del tema del artículo. El hecho es que entre los allegados a AMLO, hay gente armada ilegalmente.
El hecho es que en Chiapas, en municipios gobernados por el PRD se esta impiediendo por el uso de la fuerza que otras religiones que no sean la católica construyan sus templos.
El hecho es que organizaciones de como el EPR -por el motivo que usted quiera- están armadas, organizadas y están directamente ligadas con delitos como el secuestro y la extorsión.
El hecho es que los artículos de Don Epigmenio son muy lucidos, pero cuado hablan de problemas como este olvidan convenientemente una de las caras del problema y cargan todo hacia donde le conviene de acuerdo con sus propios ideales.
No es mofa de nada, de izquierda o derecha, las fuerzas paramilitares, llamelas como quiera y justifiquelas si usted quiere, son un peligro para todos.
Yo solo digo que si se va a hablar del tema, se aborde con objetividad.
Coincido con usted en su opinion sobre los otros dos comentarios.

Pumita dijo...

Pues no encuentro la comparación entre "Yo no dejaría fuera de la lista de estas fuerzas paramilitares el que se haya encontrado gente cargando armas de uso exclusivo del ejercito con el "permiso" del "gobierno legítimo de México" y el paramilitarismo como tal.
El argumento anterior es muy pobre ya que el paramilitarismo no se refiere a gente armada que funge como escolta, esto va más allá, solo que la polarización política que aun persiste desde 2006 y el pobre nivel de debate, afloran argumentos banales.
En ninguna parte de la editorial del señor Epigmenio Ibarra leo que haga referencia a partidos políticos o excandidatos presidenciales. Por acá podríamos empezar ¿no lo cree?

Ancestro dijo...

No lo creo, pues el tema se revisa solo parcialmente. Y con una clara tendencia en querer mostrar el "paramilitarismo", como un problema de las ideas de "derecha".
Mas de lo mismo, mientras la violencia cunde por igual sin distinguir "lineas" políticas o económicas.

Ancestro dijo...

Sin ir mas lejos estamos viendo ahora mismo como el narco orquesta un "movimiento popular" en Monterrey, ¿cuanto tardaremos en tener verdaderas guerrillas urbanas ligadas a la delincuencia con una "carga social" en su "ideología" como sucede en las fabelas de Brasil?
Por el camino que vamos: NADA, ya es un hecho que es el siguiente paso.