jueves, 1 de octubre de 2009

OTRA CARTA AL CONGRESO

Propuse a ustedes señores diputados la semana pasada en este espacio y con el propósito de evitar que en el 2010 y como lo ha propuesto el Ejecutivo Federal, se recorte el presupuesto a las universidades públicas, la cultura y el cine mexicano, una moratoria inmediata de toda la publicidad del Estado; un cese fulminante a las campañas del gobierno federal, los gobiernos estatales y las instituciones públicas. Como ninguno de ustedes acusó recibo de esta iniciativa, pongo de nuevo el dedo en el renglón y vuelvo a lanzarles el guante.

Ahí está, insisto, el dinero que tanto se necesita y tan impúdicamente se malgasta. Basta sólo voluntad política y una dosis mínima de lucidez, valentía y patriotismo para que ustedes, señores legisladores, hagan que cese ese indigno, escandaloso e implacable bombardeo propagandístico que los ciudadanos pagamos y padecemos.

En esta hora grave para la nación, cuando la crisis económica asfixia a las grandes mayorías y el gobierno panista no encuentra más remedio que subir impuestos y recortar el presupuesto a áreas vitales, deben ustedes demostrar que tienen los arrestos suficientes para impedir que el quehacer político siga siendo sólo asunto de mercaderes y publicistas.

No es a punta de campañas, slogans y spots como habrá de sacarse a la nación del oscuro pozo donde ahora se encuentra. No son, insisto, políticos con “buena imagen” y pantalla lo que necesitamos sino mujeres y hombres dignos, discretos y eficientes que antepongan al país a sus intereses particulares y legislen con probidad y decoro.

No creo que exista en el mundo un gobierno y un estado que gasten tanto como el mexicano en autopromoverse. Este fenómeno, sin parangón por el exceso, habla de la profunda debilidad de nuestras instituciones, de la poca fortaleza de nuestra democracia y de la indecencia y cinismo de los servidores públicos.

Aquí casi ningún funcionario importante, se atreve a liberarse de la propaganda y a dejar que sus propios actos de servicio hablen por él. La inmensa mayoría más que gobernar y servir se dedican a decir que lo hacen con enorme estridencia y denuedo, pensando como Goebbels, que la reiteración de una mentira la hace verdad para las masas.


Mientras más se anuncia un gobierno, un órgano legislativo o judicial, una institución cualquiera del estado, mientras más recursos públicos gasta en propaganda más pone en evidencia, ante los ciudadanos que padecen sus vicios y debilidades, la ineficiencia e impunidad con la que opera.

Es propio de vendedores y charlatanes malgastar su tiempo y el de los ciudadanos con peroratas sobre virtudes que son sólo promesas publicitarias.

Entiendo señores diputados que apenas se acomodan en sus curules y se encuentran ocupados tejiendo, apresuradamente, la red de contactos y alianzas que les permitirá operar mientras buscan ya la manera de ponerse o poner a su bancada bajo la luz de los reflectores.

Sé, además, que habrán de trabajar los próximos tres años para que su partido, según sea el caso, mantenga, conquiste o reconquiste la presidencia de la república. Esa carrera ha de ganarse, suponen ustedes y si las cosas siguen como están suponen bien, en la pantalla de la televisión, en el cuadrante de la radio y en las páginas de los diarios.

Pedirles entonces que suspendan la publicidad gubernamental y renuncien a la suya propia ha de hacerlos sentir que el loco que esto escribe, les plantea, nada más y nada menos, que se peguen un tiro en la sien. Y no; se equivocan. Renunciar a la propaganda no es, necesariamente, un suicidio.

Hay –y eso sucede en las democracias de pura cepa- otras formas de “posicionarse” (uso intencionalmente el argot publicitario) ante la opinión pública, de ser reconocido y respetado por los votantes. En momentos de crisis como el que vivimos un acto de austeridad republicana, de sentido común, como el que propongo, es una de las muchas maneras de hacerlo.

Cuando la izquierda electoral mexicana dio la espalda a los principios y entrando al juego los sustituyó por slogans se vino abajo. Al Ing. Heberto Castillo, al mismo Cuauhtémoc Cárdenas no fueron los publicistas los que los llevaron al umbral del poder. Ambos fueron capaces de romper el cerco de silencio que, impenetrable, en torno de ellos se levantaba.

Otro tanto sucedió a luchadores panistas por la democracia como Manuel Clouthier quien a punta de ideas y de congruencia personal y política se ganó el respeto de la gente. Fue Vicente Fox, esclavo de la propaganda, quien hizo que el PAN, luego de haber luchado tanto por la democracia, entrara –arrastrando con él al país- en barrena.

De eso es de lo que se trata; de devolver majestad y dignidad a la política, de seguir el ejemplo de quienes abrieron en México cauces a la democracia; de gobernar y servir sin estridencia, de no malgastar el dinero público en propaganda. Tienen ustedes el mandato de un pueblo harto de tantas mentiras; comiencen por callar su propio aparato publicitario y callen al gobierno federal y a los gobiernos locales.

http://twiter.com/epigmenioibarra

4 comentarios:

El Agus dijo...

Me gusta tu blog y tus propuestas, te aviso que a tu link de twitter le falta una letra, debería ser:

http://twitter.com/epigmenioibarra

Saludos.

Moisés R. dijo...

Es lamntable leer los comentarios certeros, críticos, catastróficos acerca de la situación en este país y de como, si siguen las cosas como están (e irremediablemente no van a cambiar), nos vamos a ir literalmente "al carajo". Puedo citar por lo menos a 10 muy reconocidos críticos de alta credibilidad (incluyendo, por supuesto a Epigmenio Ibarra") y, sin embargo, todo es denunciar, comentar y nada sobre qué hacer; y yo les pregunto, ¿que hacer? ¿Simplemente ver como el prianprd y demás satelites se devoran el país? ¿seguir permitiendo que el gobierno nos saque lo poco que nos queda de salario en impuestos dizque por los pobres? ¿seguir aceptando que se venda el país? yo me pregunto, ¿cuantos han percibido que detras de nuestro petroleo no hay nada que sostenga la vida de este país, incluso, los políticos de donde van a robar para sostener su ostentosa vida cuando no haya impuestos del petróleo? Y el fin no está tan lejos como se lo pueden imaginar. ¿Cuando se van a dar cuenta de que se nos estan acabando los recuros naturales y que el cambio climatico y sus efectos no estan tan lejos? Que hemos contaminado nuestro ambiente hasta la hecatombe?
Por nuestras futuras generaciones, por nuestros hijos, por lo que nos puede quedar de vida decente. TENEMOS QUE HACER ALGO, AL MENOS, PROPONER ALGO.

Doña Chulis dijo...

Estimado Sr. Epigmenio Ibarra:

Es usted pariente de Rosario Ibarra?, espero que noooo.

Pero en fin, que buena idea la de saturar al Congreso con el mismo modo en que nos saturan con su propaganda tonta, y que creen que no nos damos cuenta.

Es verdaderamente lamentable como pierden el tiempo haciendo comentarios de que "van a reducir el aporte a los partidos políticos".... jaja, no lo hacen presentando una iniciativa de Ley, para que se debata y apruebe, sólo es demagogia, y para nota periodística.

Pero en esto también hay culpa de los medios de comunicación, que le gusta la nota de alguna malandrinada de un Noroña, de un Cristian Vargas etc, que demuestra la pobre educación de nuestros representantes.....

Podremos hacer algo??? me duele pensar que es muy provable que no lo llegue a ver.

A su órdenes querido Epigmenio....

Marianita dijo...

Aló! Abrí un grupo en facebook por una carta que escribí a nuestros gobernantes. El grupo es un foro ciudadano y me interesa publicar sus cartas.

Mariana Medina

http://www.facebook.com/group.php?gid=161944288481#/topic.php?uid=161944288481&topic=12345